Y aunque ahora están en distintos continentes, no hay signos de paz en el pelotón. Incluso durante una entrevista en Londres, Contador no baja la guardia.
En primer lugar, el español habla inglés. No muy buen inglés, pero satisfactorio. La mitad de lo que dice aquí es en su propio inglés, la otra mitad es el de su intérprete, a quien sólo se remite a veces. Pero este no es el Contador que, en la ruta de su segunda victoria en el Tour en julio, usó humildemente la barrera del lenguaje como otra manera de autodefensa.
A lo largo de julio, Contador se presentó como una especie de inocente atrapado sin querer en una pelea por la que no tenía facilidad verbal. Armstrong, su compañero de equipo americano, jugaba a hacer política y, diariamente, hacía su propia crónica de los hechos a través de los medios. Y Contador no entró al trapo, eligiendo pelear sólo en la la bici.
En la carretera, tenía el corazón de un guerrero y usted se preguntará: fuera de ella, seguro que no es tan pasivo como aparenta. Al final, cuando todo estaba hecho, dejó volar una cita que probablemente dice más sobre él mismo que lo decía sobre Armstrong: "Nunca he admirado Armstrong y nunca lo haré."
Aquí, en Londres el viernes pasado, ganó por que dio su opinión sobre las posibilidades de Armstrong de ganar de nuevo el maillot amarillo. Estaba aquí para el Cycle Show, adonde acudió invitado por su sponsor, Science in Sport, pero tamnién para una entrevista con The Times, donde dijo que el siete veces campeón del Tour no es más el principal peligro y, de hecho, tampoco el segundo.
Armstrong ha dicho que volverá mejor y más fuerte el año próximo, cuando tendrá 38 años, pero Contador dijo que, "aunque tiene mucha experiencia, no es ahora el rival número uno. No, creo que la principal amenaza será Andy Schleck. Creo que Lance está en el mismo nivel que otros corredores de igual potencial, como Bradley Wiggins, Frank Schleck y Levi Leipheimer".
Hizo además la observación de que, si alguien iba a volver más fuerte y más rápido el próximo año, será el mismo. Dado su dominio de este año, es una perspectiva desalentadora, aunque lógica. "Creo que es posible mejorar porque tengo 26 años y, normalmente, los años de apogeo para un corredor son los 28 o 29,", dijo. "Estoy seguro de que puedo ser más fuerte".
Fue muy específico sobre qué aspectos puede mejorar. Uno de sus logros más impresionantes del Tour de este año fue su victoria imperial en la crono alrededor del lago de Annecy, pero dijo que espera ir mejor en esta especialidad. "Y creo que puedo ir más rápido en las montañas durante más tiempo", dijo. "A medida que me hago mayor, quiero ser capaz de mantener los ataques durante más tiempo."
Una vez más, a pesar de que estas observaciones pueden ser de sentido común, se necesita una cierta seguridad en sí mismo para decirlas, igual que para agregar que en realidad su principal preocupación no es Andy Schleck, ni tampoco Armstrong. "No," dice, "mi mayor peligro y mi principal preocupación es mi propia forma física”.
Pero aunque Contador se siente seguro, no se muestra arrogante. Aquí está explicando simplemente por qué y cómo podrá batir pronto al resto del mundo e, incluso, que su máximo rival no es otro que él mismo, pero lo hace con humildad.
Y consigue lo mismo cuando habla de su victoria de este año, cuando explica que, aunque puso a todo el mundo contra la pared, podría haber hecho más. Su primer paso importante fue en Andorra, en la subida a Arcalis, sin embargo, reconoce que podría haber sido más duro.. "Ese día me sentía muy, muy bien”, dijo. "Ataqué a 2 kilometros, pero podría haberlo hecho antes." Lo mismo que en el Mont Ventoux. "Pude haber atacado más", dijo. "No sé cuánto más rápido podría haber ido, pero si hubiera trabajado con Andy Schleck, podría haber hecho un poco más de daño."
Contador estuvo, naturalmente, trabajando para su equipo, Astana, a pesar de que no sentía que el equipo siempre hubiera trabajado para él.
"Me sentí solo," dijo. "Tuve buena gente a mi alrededor, pero no el número de personas que hubiera debido tener." El problema, por supuesto, era que Armstrong y el tenía ambiciones idénticas y ambos necesitaban un equipo entero de su parte, en lugar de uno dividido. Y el día de Annecy, en particular, parecía que Contador ni siquiera tenía un fragmento del equipo.
"Trabajar con Lance fue una situación difícil y extraña porque no hubo buena comunicación entre nosotros", dijo. "Y la dificultad no era sólo con él, sino que era una situación delicada para todos los demás corredores y el resto del staff."
En Annecy, la situación fue que Contador descubrió que el resto del equipo se había marchado a la crono y le había dejado atrás, necesitando que su hermano le echara una mano. No le apoyó su equipo aquel día? "Bueno, eso es posible, pero no fue diferente a otros momentos", dijo.
La clave para Contador es encontrar un equipo para el próximo año que trabaje para él. En este sentido, Armstrong ha tomado ventaja creando su propio equipo, el RadioShack, cogiendo lo mejor del Astana y poniéndolo a sus órdenes.
Contador, de nuevo, es dejado en evidencia. El corredor más valioso en la carretera y, sin embargo, el último en encontrar un destino, de nuevo a causa del hombre que ahora es oficialmente su rival. El recorrido del Tour del año próximo se anunciará el miércoles e ilustrará como se está acabando el tiempo para Contador. El reconoce que es clave conocer cuál será su equipo, porque tiene ante sí muchas expectativas.
Armstrong tenía 27 años cuando ganó su primer Tour de Francia, Contador tiene 26 años y ha ganado dos. Cree que puede seguir siendo competitivo hasta los 33. En el mejor de los casos, eso le puede dar nueve victorias en el Tour, sin embargo, Contador no tiene ningún deseo de ser definido por su rivalidad con el americano, o por batir los siete de Armstrong.
"Mi objetivo es ir año a año", dijo. "Si gano tres Tours, voy a ser feliz, si gano cuatro, voy a ser más feliz. No tengo un objetivo final”. Lo que sí ha demostrado es que tiene potencial para lograr muchos. Y que modestamente, con confianza, continuará cosechándolos.