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TRIPLE CORONA
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:: 17 / 07 / 10 :: Todo listo para la batalla de los Pirineos
El Tour de Francia se prepara para celebrar el centenario de los Pirineos por todo lo alto, con un fantástico duelo al sol entre los dos mejores escaladores del momento, Alberto Contador y Andy Schleck.

 

Mende ha sido la última escaramuza antes de que, el domingo, comience el verdadero enfrentamiento en Palhieres y Ax 3 Domaines, que puede alcanzar su punto álgido en las pendientes del legendario Tourmalet, que será ascendido por sus dos vertientes para honrar sus cien años de historia ciclística.

 

Alberto Contador llega a esta cita en muy buenas condiciones, con mucha moral y con la confianza que le ha dado superar una tras otra todas las trampas de este Tour 2010, desde la amenaza del viento y de caídas de los primeros días en Holanda y Bélgica, hasta la presión de ser el máximo favorito, pasando por el peligro extremo del pavé en el  Infierno del Norte.

 

De todas las pruebas a las que le ha sometido el Tour hasta la fecha, tal vez la caída masiva en el descenso de Stockau, provocada por una mancha de aceite durante una jornada marcada también por la lluvia, ha sido el momento más peligroso, puesto que un accidente así puede provocar la eliminación inmediata, como le ocurrió un día más tarde a Frank Schleck en el cuarto tramo de adoquines de los 7 que presentaba la tercera etapa del Tour. De hecho, en Stockau quedaron momentáneamente eliminados para la general los hermanos Schleck, que sólo fueron salvados gracias a la solidaridad del pelotón, incluido Alberto, que les permitieron reincorporarse dadas las circunstancias.

 

En los adoquines comenzó Alberto a demostrar el por qué de ese dorsal número 1 que lleva este año por primera vez en el Tour de Francia. Mientras el mayor de los Schleck firmó allí su abandono tras romperse una clavícula y Armstrong escribía el primer capítulo de su última derrota, Contador deslumbró con un poderoso pedaleo que nadie le imaginaba en ese terreno, hasta el punto de que muchos acabaron la jornada preguntándose con toda seriedad cuál podría ser su rendimiento si alguna vez se decidiera a correr la París-Roubaix.

 

La siguiente prueba, al margen del test diario que pasaba el equipo, con caídas que afectaron especialmente a Jesús Hernández y David de la Fuente, dos hombres fundamentales en el comando de escaladores construido en torno a Alberto, fueron los Alpes. Alberto esperaba en ellos el descarte de algunos de los considerados favoritos, de los menos dotados en montaña o de los menos en forma, pero la Madeleine escondía una buena sorpresa.

 

La víspera, camino de Avoriaz, fue el equipo Astana el que presentó sus credenciales ante la primera etapa de alta montaña del Tour 2010. Ese día, Alberto comprobó que no se había equivocado al apostar por corredores como Paolo Tiralongo y Dani Navarro. Ellos fueron los verdaderos protagonistas de un día en el que Astana, con el refuerzo incluido de Alexander Vinokourov, demostró que posiblemente era la escuadra con los mejores escaladores del pelotón.

 

Fue el día elegido por la historia del Tour para asistir a la derrota de su último emperador, Lance Armstrong. El americano sufrió nada menos que tres caídas durante la etapa y acabó perdiendo casi un cuarto de hora, lo que le dejó definitivamente fuera de la general. Cuando descubrió su debilidades en las primeras rampas de La Ramaz, en cuya falda sufrió la segunda y más dura de sus caídas, una corriente eléctrica recorrió el pelotón de los líderes. Fue la señal para el comienzo de una dura pelea. Primero fue el Sky el que puso a sus hombres a tirar denodadamente y, cuando ya no pudieron más, llegó el turno del Saxo Bank, que también quemó todos sus efectivos. Finalmente, fue el momento del Astana, animado también por la debilidad de otros rivales, como Wiggins, Rogers o Kloden, más los primeros síntomas de que no iban bien tampoco líderes como Sastre, Gesink, Menchov o incluso Leipheimer.   

 

Primero Tiralongo y especialmente Dani Navarro, que tuvo un gran día hasta dejar a los líderes a sólo 2 kilómetros de la llegada, anunciaron lo dura que iba a ser la montaña de este año. Cuando empezaron los ataques en busca de la victoria de etapa, Alberto respondió a los primeros, pero le cogió a contrapié el último de Schleck sobre un terreno ya casi llano y prefirió esperar a los de atrás, cediendo en meta unos pocos segundos bajo el calor húmedo y sofocante que había marcado toda la jornada, de todas maneras muy favorable para sus intereses, pues quedaba tercero en la general, sólo por detrás de Evans y Schleck, que ganó.

 

Después de la primera jornada de descanso esperaba la última etapa alpina, la más dura de todas, con tres puertos encadenados de salida y la Madeleine como traca final. Evans y su equipo marcaron el ritmo del grupo hasta donde pudieron, hasta la Madeleine, en su desesperado intento por ocultar que su líder arrastraba una fractura en el codo que le iba a costar muy cara.

 

Cuando Evans se quedó sin equipo y los Saxo gastaron a los suyos, llegó el turno de Astana, de nuevo con Tiralongo y Navarro como protagonistas, más un Vinokourov que actuaba de electrón libre, yéndose por delante para intentar acelerar también el ritmo del grupo. El empuje de Tiralongo dejó a todos con las fuerzas justas para que Navarro, en otro gran día, hiciera saltar al grupo de cabeza, donde sólo quedaban Alberto Contador y Andy Schleck cuando él se retiró para que empezara el mano a mano.

 

En la Madeleine el Tour asistió al segundo capítulo del duelo entre Schleck y Contador, que respondió con total solidez a los ataques que le lanzó su rival para probarlo sin éxito. Alberto, en cambio, le propuso colaborar para dar entre los dos y ante la lejanía de la meta, un golpe definitivo a la clasificación, como así fue. Andy se vistió de líder y Alberto subió a la segunda plaza de la general, a 41 segundos, mientras que el tercero, Samuel Sánchez, se quedaba ya a casi 3 minutos de distancia.

 

Como ya había anunciado desde la salida Alberto Contador, los Alpes no han decidido el Tour, pero sí han dejado muy claro quién no puede ganarlo. En cambio, los Pirineos, que ofrecen las cuatro etapas más duras de esta edición, serán los que decidan el ganador. Como anticipo de lo que puede suceder, Alberto contestó simbólicamente en Mende aquel primer ataque de Andy en Avoriaz, quitándole esos mismos 10 segundos que le había arrebatado. El domingo, en Palhieres y Ax 3 Domaines, se escribirá el próximo capítulo de esta gran batalla en las cumbres. Alberto Contador está preparado.

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